DESAYUNO AL DESPERTAR

Sonará dentro de siete horas y veintiocho minutos.
Fue lo último que leyó antes de quedar dormida.
Las fases del sueño se esfuman, REM y no REM.
Suena el despertador, la alarma estaba puesta a las 6:15. La pospone…diez minutos y vuelve a sonar, la vuelve a posponer…diez minutos más…suena…la apaga.
La del vecino ha sonado hace cinco, con otro tono, mismo ritmo. A lo lejos otro, otro, otro…
Vuelta a la usanza.
A ella le suena a música.
Eliminando el resto de sonidos, sólo escuchando el de los despertares, cada día de lunes a viernes, se escucharía la misma melodía.
Los viernes un rock, sábados blues, domingos swing.
Primer lunes de Septiembre a ritmo “Adagio”.
Por la diferencia de horario, en distintos meridianos, la sinfonía, recorre como una ola humana la Tierra. A su vez, juego de luces se encienden y apagan.
Rítmico, armónico, acelerado septiembre.
“Allegretto” los diciembre. “Vivace” los marzo. “Moderato” los agostos y festivos.
Septiembre es el director de la orquesta, “prestissimo”. Sacudiendo la batuta, da comienzo al preludio número 365.
Cada día nace una nueva sinfonía.
Qué bello despertar!

Largo Larghetto… QUIERO MÁS

Amparo Andrés

FOTO: Cinco minutos más.