DESAYUNO EN “LE CAFÉ LA NUIT”

Las callejuelas estrechas, con vida ajetreada, esconden un impresionante número de monumentos. La ciudad, se acomoda a orillas del gran Ródano, sobre un promontorio, ajustada por las murallas romanas. Arlés está llena de luz, fiesta y canciones. En cada esquina encuentras un instrumento y música. La artesanía provenzal rebosa por las arterias, llegando hasta los canales y muelles.

Si recorremos el Boulevard Georges Clemenceau, entramos en el barrio Trinquetaille. Es una delicia para un paseo matutino. La plaza Doumer, marca la frontera con el centro, llena de cafés. La calle Porcelet, flanqueada por tiendas con objetos de buen gusto. En la plaza del Forum, se conservan dos columnas de construcción romana. Llama la atención un salón, con fachada amarilla, donde cada mañana se reúnen los pintores a la búsqueda de un “café au lait”, para despertar el gusto y los sentidos.

No podía faltar, una jornada más, un pintor de cabello rojo y pómulos encogidos. Presenta su tablilla sobre un caballete endeble. Son más las veces que se le ve arrodillado sobre los adoquines, pintando. Forma parte del paisaje y de la plaza, de día y de noche. La terraza presenta un elegante café. Las luces de gas, junto a las estrellas, iluminan la composición cuando el astro se esconde. A plena luz, el amarillo de la fachada reflecta brillos en las retinas. Las pequeñas mesas y sillas, con los clientes, bailan sobre el empedrado al compás del acordeón de la esquina. La camarera pasea la bandeja de un lado a otro de la calle.

El pintor se interesa por mostrar con detalle la terraza, empleando una pincelada suelta, sin dar minuciosidad, pero sin saltarse los detalles. En la zona de los adoquines, usa pequeños toques de pincel en forma de oruga. Las sombras de la luz son moradas, el azul y el amarillo, llenan la composición, mostrando la alegría que inunda el espíritu del artista. Se le ve impaciente, esperando la llegada de alguien. No se ha preocupado de la profundidad: su creación es totalmente libre. De pincelada gestual, arremolinada y empastada busca transmitir el cúmulo de sensaciones ante la contemplación del entorno provocada en el pintor. Plasma su estado de ánimo. Es una pintura de sensaciones. Sin esperar el secado de las capas anteriores, fresco sobre fresco.

Café La Nuit… ¡QUIERO MÁS!