DESAYUNO EN NUMANCIA

Sobre el Cerro de la Muela, en Garray, a siete kilómetros de la ciudad de Soria, debió nacer él, fue antes del 133 a. C. Celtíbero de nacimiento, arrastra una trágica historia de valor y sacrificio.
Lo mismo talla cuchillos, que hachas, azuelas o cinceles, que comienza a juguetear con el cobre.
Su ley la defensa hasta la muerte, invencible con su cuerpo y con sus armas.
“Alma inquieta”, así se define él.
Cuando habla con ella la hipnotiza, la deja sin sentido, con sus ojos oscuros pero muy vivos, le habla de técnicas y defensa, en el paso de los siglos. Ella atenta, pero perpleja, no alcanza a recopilar tanta enseñanza.
Le cuenta como ha pasado de luchador de pecho descubierto, a pieles y cueros, a armaduras y escudos, o chalecos y velcros.
El hace guardias de veinticuatro horas, a los pies de su amada, “Alma hidratada”.
Prefiere suicidarse antes que rendirse a sus atacantes, ha pasado a la historia como ejemplo de resistencia.
Un dicho asegura, para escapar de la muerte hay que colgarse de las pestañas del enemigo: “estás tan cerca de él que no te puede ver”.
Y de pronto la vida le lleva a otra vida, donde la acaricia, y a otra vida mientras la posee y cuando cree que la tiene, la vida le presenta otra batalla y cuando la gana, y se cree vencedor, la vida le azota en la espalda, y en otra vida, frena, se para, disfruta y “vive la vida”.
Hasta el momento no existen vestigios significativos que permitan hablar de una vida sana, continuada desde este momento hasta el comienzo de la primera vida digna sin batalla.
“Mercenario de la vida”, dame la mano y te consigo una vida en el mar.
Tantas vidas en una sola…

Alma inquieta… QUIERO MÁS.

Amparo Andrés Parriego

Andrasu Roig